lunes, 27 de agosto de 2007

Sin decir adiós


Alguien, alguna vez, me dijo algo que jamás pude poner en práctica, y es que “las despedidas deben hacerse de la manera más rápida posible para que no causen más dolor”.
Con esto me quisieron decir que cuando uno se siente a gusto, cómodo en algún lugar o con alguien, y la separación o la ida es inevitable, no sirve de mucho estirar ese sufrimiento que provoca la separación obligada.



Ella es Chechena y él es ruso. Se conocieron, enamoraron y amaron, más allá de las dificultades que ocasionaba la formalización de una pareja con esos orígenes. Durante una de las sangrientas batallas sufridas en Grozny, con su pequeño hijo decidieron salvar sus vidas. De esta manera llegaron a Francia pidiendo un asilo político que les permitiera comenzar de nuevo y seguir viviendo.
Pero la política inmigratoria del Presidente francés Nicolas Sarkozy, quien tiene como imperioso objetivo de alcanzar las 25 mil expulsiones de los inmigrantes sin papeles antes de que termine el año, los cercó y ahogó como en las épocas de bombardeos sobre sus cabezas.
La policía fue a buscarlos a su propio domicilio de manera violenta y ellos, en su desesperado escape hacia ningún lugar quisieron cruzar al balcón vecino del cuarto piso, pero el pequeño Ivan, con sus 12 años y su miedo fulminante le jugaron una mala pasada y cayó sobre el asfalto.
En estos momentos se encuentra luchando por su vida, en una sala de terapia intensiva del hospital de Amiens, en Francia, como consecuencia de la caída al vacío, y de la deshumanización de la política antiinmigratoria francesa.

Por otra parte, acá en Argentina se está viviendo otra despedida, y es la de dos hermanos mellizos de seis años que desde los tres meses fue dado a una familia de tránsito, y ahora su madre biológica pidió en Tribunales la tenencia de sus hijos y fue aceptada.
Y más allá del dolor de esta familia, de estos padres que hicieron de esos hijos abandonados sus hijos, ahora, por una orden judicial, serán devueltos a la misma persona que los dejó de pequeños, sin que pese en este caso el sufrimiento de estos dos chicos que caminan por el doble precipicio del desamparo.
Por un lado el de la madre que renunció a ellos, y ahora el de la Justicia que tomó una decisión sin tener en cuenta la humanidad, la psicología, y el corazón de estos chicos que son obligados a una dolorosa despedida de la familia que los crió, los protegió, los educó, y ahora los lloran, como esos hijos que se van, pero antes de tiempo, injustamente.


Alguien, alguna vez, me dijo que “las despedidas deben hacerse de la manera más rápida posible para que no causen más dolor”.
Cualquier persona con el corazón funcionando, sabe que en algunas despedidas es imposible no sentir el aguijón en el alma.

15 comentarios:

Maby dijo...

Lo expresás duramente. Con la queja angustiada a quien no comprende.

Pueden estos padres biológicos arrepentirse de haber abandonado a sus niños...Tal vez sean sinceros. ¿Pero desde el amor? ¿o por el aumento de las asignaciones familiares q se aprobó estos días?

Los padres, los verdaderos, siempre desean la felicidad para sus hijos. Muchas veces no son los que llevan su sangre.

Naimad dijo...

Padres no son los que les dan la vida, sino quienes los crian (aman, cuida, besan, visten, educan, etc.) como tales. esos son los verdaderos padres.
Nada me sorprende en este país. Ni siquiera que pongan un par de pibitos como botín de guerra de una batalla de adultos, cuando ellos ni siquiera pidieron venir al mundo y tienen que pagar costos altísimos por ellos. Total, la INjusticia argentina cierra el caso y nunca más se ocupa de los pibes, que van a cargar con todo esto el resto de sus vidas cual una mochila llena de adoquines.
Un abrazo Gasper.

José Camúñez dijo...

La tragedia de la vida. Los hijos, la huída.
Yo sé algo de eso... de despedidas. Odio la palabra "adiós".

Evan dijo...

No debe haber despedida que no sea triste...

En los dos casos hay niños de por medio.

Vengo de tu otro blog y en los dos me dejaste tocada.

Un beso, que tengas una linda semana!

Nosotras mismas dijo...

Siempre debería ser un hasta luego...

Besos.

Ninoschka dijo...


qué fuerte el tema que has tocado!!
Me impresionó. Qué puedo decirte a raíz de eso!!
Sabes, a mí tampoco me gustan las despedidas pues tienen un gusto amargo. Tener que dejar mi país fue triste y doloroso. Despedirme de gente linda y de mi cultura fue un choque inmenso.
En cuanto a los ninos que serán devueltos a su madre que ya en un momento dado los dejó abandonados... pucha... la pregunta aquí es... qué es la justicia? Yo al menos muchas veces la he puesto en dudas.
Hemos de esperar que la madre ahora se pueda preocupar por ellos como debería haber hecho cuando nacieron, cosa que sin querer ofenderla lo dudo tremendamente.
Ya pues... amigo bello... me despido con un tremendo "encuentro" contigo en mi blog o en tu blog... como quieras.
cuídate mucho... vale!
Bss con despedida alegre por el reencuentro contigo.
-yo-

Nanny Lidia dijo...

Siempre que pasan cosas asi yo pienso....quienes son padres? yo creo que no hay lugar para biologia, padres son los que hacen que un chico sienta que es amado.
No existen razones para abandonar un hijo. Pero claro eso solo es mi pensamiento.

Yo tengo tres nietos que su padre los dejo y nunca les dio nada, su padrastro les da educacion , cariño y ayuda a mi hija con todos sus gastos, quien es el padre?

Besos muy interesante tema.

modes amestoy dijo...

no digamos más que un breve hasta luego.
Un abrazo

Gioconda dijo...

Eso de despedirce lo más rapido posible lo habrá dicho alguien que nunca tuvo que despedirse de nadie que quería mucho.
Cualquiera que haya pasado por esa experiencia sabe que eso es casi imposible.

Besos niño

Sol dijo...

Qué pena me ha dado esto.
Pobres niños... pobrecitos.

Las despedidas son siempre demasiado largas y demasiado cortas, demasiado dulces y demasiado amargas...

Pedro dijo...

complejísimo caso amigo gasper el de los mellizos...y sobre los 'adioses', creo que no hay ninguno que no deje en el corazón cuando menos una rajadurita, así sea chiquita...pero todo adiós, duele...
como siempre me gustó mucho como llevaste el tema.
me tome el atrevimiento de poner tu link en mi blog.
un abrazo

mi despertar dijo...

Hermoso escrito
las despedidas siempre en ellas se va un poco el alma

Beatrix dijo...

La situacion de los chechenos es muy dificil, conoci de una mujer chechena que emigro a Francia con sus hijos cuando le dijeron que se va para chechenia porque le niegan el asilo le dijo a su psiquiatra: prefiero matar a mis hijos con mis manos que volver a chechenia con la incertidumbre de que los maten un dia, es en verdad una situacion espantosa..

Ferípula dijo...

Me parte el corazón.
Incomprensible la conducta humana....

SeñalesDeHumo dijo...

Las despedidas no necesitan permiso para arrancarte un trozo de tu alma, siempre lo terminan haciendo de todos modos.
Y duele.

Un beso.