miércoles, 8 de agosto de 2007

El poder de la imagen


Como cada siete de agosto, una multitud se dio cita en Liniers para venerar, pedir y/o agradecer a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo.
Algunos aseguran que pasaron por el santuario cerca de un millón de creyentes, y se sabe de personas que estaban a la espera de esta fecha acampando en las veredas, más allá de las bajas temperaturas, desde casi un mes atrás.
Y más allá de las polémicas con las cifras del Indec, la realidad señala que mucha gente sigue sin trabajo, y el que lo tiene, sufre con los precios de los alimentos que suben para nunca más bajar.


Pero el título de hoy se debe a la realidad que representan las imágenes televisivas.
Ayer falleció una aborigen chaqueña de 46 años por desnutrición.
Este caso se hizo público cuando Rosa Molina, con sus 54 años y 24 kilos mostró su cuerpo escuálido por televisión.

Lamentablemente todos tenemos un miembro de la familia, un amigo, o un vecino que no tiene trabajo.
Y lo que es peor, sabemos, sin necesidad de un primer plano televisivo, que hay muchas personas que no pueden comer como es debido, que muchos chicos asisten a clases por el pan del desayuno.

Es extraño (y más que nada indignante) que después de una seguidilla de esta clase de noticias por todo el país, políticos y funcionarios que se deben encargar de que esto no suceda, RECIÉN AHORA se muestran preocupados y se ponen a trabajar en el tema.
Lo hacen luego de que una cámara encendida apuntara hacia una realidad que lastima.
Claro que más dolor sienten aquellos que no alcanzan a salir en televisión y tienen el alma herida como consecuencia directa de la ausencia de comida en sus vidas.

6 comentarios:

modes amestoy dijo...

hay noticias que hacen daño.
Un abrazo

Alicia dijo...

Aún estoy abrumada por el "ramo de flores", así que después paso a leer esto... mecachendié, la pipeta digo!!!

Beatrix dijo...

bastante comun esto en todo el mundo, y me temo que más aun en nuestra latinoamerica, acá es igual y es bien triste ver que a la gente le importen más unas cifras (de mentiras) que la gente que se muere de hambre (de verdad)
Saludos

Pepinita dijo...

Es muy difícil comentarte algo que esté a la altura de la relevancia que tiene este post.
La pobreza, el hambre y la desnutrición no tienen solución. Pero existe algo llamado solidaridad que evita los extremos a los que se llega como en este caso.

Todos tenemos un conocido o conocido de conocido que necesita. Entonces, si lo sabemos, qué mierda nos cuesta darle lo que a muchos nos sobra y si no nos sobrare, por lo menos compartirlo.

No hago mención política porque cualquier cambio, que sirva, parte de la base.

MentesSueltas dijo...

Estaré unos días ausente, de reposo.
Espero verlos pronto.
Seguro los extrañaré.

Los abrazo

MentesSueltas

José Camúñez dijo...

No me ha dejado indiferente, en absoluto.